¿Está mal echar de menos?

En un diario se cuenta tanto lo bueno como lo no tan bueno no?

Bueno pues yo hoy me siento en modo “echando de menos”. Echando de menos mi país, sus costumbres, su gente, mi gente.

Que Australia no es mi sitio y que no me ha enamorado como para quedarme más tiempo no es una novedad, creo que eso ya lo sabe mucha gente. No se decir exactamente por qué es. No se si es Sídney que no me ha calado hondo, no se si es que no he hecho un gran grupo de amigos con el que salir y entrar cada vez que tengo un rato libre (que ojo, he hecho amigas que sé que estarán conmigo para siempre), o no sé. Como tampoco sé si estoy ahora mismo cegada por el tiempo y la distancia, esa que te hace olvidar todas las razones por las que decidiste marcharte. Mi madre me diría que es ésta última, que luego vuelvo a casa y al mes siguiente ya estoy aburrida y quiero volver a marcharme, pero bueno, esto va de lo que siento yo ahora mismo no? Y siento que ya puedes estar en el más grande de los paraísos que si no estás con la gente con la que te gustaría compartirlo no es ni la mitad de bueno de lo que parece. Y es que tengo tantas cosas buenas que echo de menos.

Echo de menos a mi hermano y a mis amigas.

Echo de menos reírme como lo hago con ellos.

Echo de menos las risas con mi madre.

Echo de menos las conversaciones trascendentales e interesantes con mi padre.

Echo de menos a mis abuelas.

Echo de menos a mis primas.

Echo de menos a mi grupo de batalla del gimnasio/bar.

Echo de menos a IAP.

Echo de menos bajarme los viernes al bar.

Echo de menos irme de tapas.

Echo de menos los bocadillos, el jamón, el buen queso y los buenos arroces.

Echo de menos las terrazas.

Echo de menos la Alhambra verde y los cacaos que te sacan con ella.

Que alguien me diga qué es lo que tengo, que es lo que falla!!??

Me niego a pensar que no puedo estar lejos de casa, no, ese no es el problema. Quizá solo necesite volver un tiempo para volver a cargar pilas.

Pero de verdad, la mayor sorpresa que me he dado a mi misma ha sido sentirme más orgullosa de ser Española que nunca.  España puede tener cosas buenas y malas, muchas malas, pero yo siempre me encuentro diciendo bien alto de dónde soy, porque todavía hay muchos mitos que desmentir ahí fuera, porque tendremos corrupción, unos sueldos de mierda y unos horarios asquerosos, porque por supuesto nos gustará echarnos la siesta, pero solo cuando podemos, porque trabajamos como todos los demás y aún así conseguimos tener una visión de la vida que qué quieres que te diga, para mi es mucho mejor que la de otras culturas. Que como diría mi padre cada vez que nos reunimos “qué es la vida sino estos ratos?”.

 

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