UN MES PARA DAR EL GRAN SALTO

El 16 de Noviembre de 2016 ya es una fecha marcada en el calendario. Es el día en el que cogeré un vuelo con destino Sídney, mi nueva ciudad. Desde hoy me queda un mes para embarcarme en esta nueva aventura, y puede parecer que 30 días dan para mucho, pero es que hace nada estaba diciendo “aún quedan dos meses y medio para irme…” y de repente ya solo queda uno.

¿Cómo empezó todo este lío? No, Australia no era algo que yo me había planteado desde un principio, más bien han sido las circunstancias las que me han acabado llevando a la otra punta del mundo. En mi mente solo había tres requisitos que debían cumplirse:

  • Quería un viaje que durara por lo menos un año.
  • Debía de ser un destino de habla inglesa.
  • El buen tiempo tenía que ser una de sus características principales.

En un principio rondaba por mi cabeza la palabra voluntariado. A través de la página www.workaway.info descubrí opciones interesantes con las que poder irte prácticamente a cualquier parte del mundo haciendo un intercambio: trabajar a cambio de alojamiento y/o comida. La idea me entusiasmaba pero finalmente la descarté porque no cumplía mi primer requisito. No era una opción viable para un periodo tan largo de tiempo. Pensé entonces en irme de AuPair. Opción que me permitía estar fuera durante un período más largo de tiempo y a la vez de un modo asequible económicamente ya que viviendo con una familia te aseguras no tener que pagar alojamiento ni manutención. Llegados a este punto me puse a mirar el mapa y acabé descartando de un plumazo prácticamente toda Europa, o bien por el tema del idioma, o bien porque todos los países que se salen del área mediterránea me parecen fríos y grises. Llegué por lo tanto bastante rápido a ambos extremos del mapa. O Estados Unidos o Australia, ambos países me parecían buenas opciones. Investigando me di cuenta de que para ser AuPair en Estados Unidos tenías que hacerlo a través de una de las agencias que tiene aprobadas su gobierno, y por tanto cumplir una serie de requisitos. El que más me frenaba a mí: presentar cartas de recomendación de familias con las que hubieses trabajado previamente cuidando a sus niños/as. Este era el punto que más me preocupaba porque básicamente no lo tenía (y si… puedes inventártelas o pedir a alguien que te las haga, pero no se me da bien mentir y más en estos temas). Así que empecé a decantarme por Australia, ya que este país no te imponía requisitos de agencias y podías ponerte en contacto tu misma con las familias que más te interesasen. Eso fue tal cual lo que hice, ponerme a buscar familias, dejando en un segundo plano lo más importante: mirar los posibles visados con los que puedes viajar y trabajar (o en mi caso hacer de AuPair) en ese país. El orden en el que lo hice yo fue un error que luego me trajo muchos quebraderos de cabeza, así que si algún día pretendes irte de AuPair a un país fuera de la Unión Europea, primero mira que visados te permiten hacerlo, y cuáles son los requisitos para conseguirlos. En el caso de Australia había dos opciones: el Work and Holiday Visa, el cual te permite trabajar durante un año en el país (ser AuPair cuenta como trabajo), o el Student Visa con el que es obligatorio estudiar y con el que te permiten también trabajar 20 horas semanales. El Work and Holiday Visa era el ideal, pero todo deja de ser de color de rosa en cuanto te pones a investigar. Para el curso 2016-2017 España solo podía conceder 600 visados de este tipo. LOCURA y mucha. El proceso para solicitar este visado se abrió el 1 de Julio de este 2016, y yo, después de correr para conseguir todo el papeleo necesario, conseguí enviar mi solicitud el día 18 de Julio. Ingenua de mi, pensando que igual aún me podía tocar alguno. Pues ahí me quedé, con las ganas, porque el día 1 de Julio se abrió el plazo para solicitar uno de los 600 visados y el día 1 de Julio se cerró el plazo porque se agotaron ese mismo día. La verdad es que cuando recibí la carta donde me decían que no me lo concedían se me descolocaron un poco los planes. Dejé paralizado unas semanas el tema de mi viaje. No sabía qué hacer, buscar otro país, seguir adelante y plantearme irme con el visado de estudiante… Miré más opciones: Nueva Zelanda, Canadá (y si, se que este último el tema del buen tiempo no lo cumplía…) pero en todos ocurría lo mismo, si quería solicitar el Work and Holiday Visa tenía que estar atenta a los plazos de apertura de solicitud y… o bien ser la más rápida, o bien depender de un sorteo. La cosa es que yo no tenía ni el tiempo ni la paciencia para esperar, veía que mi sueño de irme se me alejaba cada vez más y no estaba dispuesta. Finalmente, y tras muchos días dándole vueltas, decidí que seguir apostando por Australia, aunque esta vez con la idea de irme con el visado de estudiante ya que el Work and Holiday Visa había quedado descartado. La cosa no se quedó ahí y siguieron llegando más problemas. Ninguna de las familias con las que hacía entrevistas quería que me fuese con ese tipo de visado ya que eso suponía que todas las mañanas tenía que estar en clase y a su parecer, no podría darme tiempo a llevar a los niñxs al colegio, recogerlos etc. Mi idea de irme con una familia, algo que me aportaba más seguridad, también se desvanecía… así que harta ya de todo decidí irme sin nada y buscar trabajo directamente allí. Me puse en contacto con la página www.aussieyoutoo.com y ellos (españoles que están en Australia), me ayudaron con el tema de buscar escuelas donde poder estudiar, los trámites del visado etc.

Tras decidir cuál sería mi nueva ciudad para vivir, qué cursos quería estudiar, en qué escuelas, contratar un seguro médico y cumplir otros cuantos requisitos más, por fin, me planté cara al ordenador para solicitar mi visado. Respiré tranquila el día en que recibí un email desde inmigración diciendo que me lo concedían, así que aquí estoy, con un billete de avión y un visado con duración hasta el 1 de Octubre de 2017.

No diré que todo esto no me da vértigo, porque sería mentira, pero es que salir de tu zona de confort siempre produce esa sensación de miedo y excitación a la vez, sin embargo, quedarte dentro y no salir, eso no me da miedo, eso me da pánico.

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2 thoughts on “UN MES PARA DAR EL GRAN SALTO

  1. Buena suerte!!! La mejor opción es salir de España y aprender fuera todas esas cosas que no se enseñan en la escuela. Este conocimiento te abrirá muchas puertas!!!

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